León XIV en el Ángelus: «Dios nunca desecha nuestra vida»

Manos de una mujer mayor sosteniendo un rosario de madera con crucifijo en la plaza de San Pedro, con peregrinos, una religiosa y la basílica al fondo
Una fiel reza el rosario en la plaza de San Pedro durante el Ángelus dominical | Crédito: Imagen ilustrativa generada con IA

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El Papa León XIV recordó este domingo a San Francisco de Asís en el octavo centenario de su muerte y lo presentó como modelo de una verdadera reforma de la Iglesia, que no empieza por las estructuras sino por la propia vida. Lo hizo durante el rezo del Ángelus del 4 de octubre desde la ventana del Palacio Apostólico.

El Pontífice partió del Evangelio del día, la parábola de los viñadores homicidas, en la que Jesús, enviado por el Padre, es rechazado precisamente por quienes debían acogerlo.

Para explicarlo, recordó las palabras del salmo que Cristo se aplica a sí mismo: «La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular». Frente al mal, señaló, Dios no abandona su obra, sino que transforma lo rechazado en fundamento de salvación.

«Dios nunca desecha nuestra vida», afirmó el Papa en una de las frases centrales de su reflexión.

A continuación, León XIV se detuvo en la figura de San Francisco, cuya muerte se conmemora estos días en Asís. Según explicó, el santo reparó la Iglesia de su tiempo mediante la fe en Jesús, curando las divisiones con el testimonio del amor fraterno.

El Papa insistió en que la renovación de la Iglesia depende de cada creyente, de las decisiones de cada uno, y propuso el camino de Francisco: la oración, la ascesis y la caridad.

Tras el rezo, el Pontífice volvió a pedir oraciones por el fin de las guerras en el mundo y, en particular, por la paz en Tierra Santa y por sus víctimas inocentes.

El Papa terminó uniéndose espiritualmente a los fieles reunidos en el Santuario de Pompeya, en el sur de Italia, que elevaban la tradicional Súplica a la Virgen del Santo Rosario, y encomendó a María la construcción de la concordia entre los pueblos.

La Súplica de Pompeya se reza dos veces al año, en mayo y el primer domingo de octubre, el mes que la Iglesia dedica al Rosario. Este año coincide además con la semana mundial de oración en la que un millón de niños rezan el Rosario por la paz, una iniciativa a la que el propio Papa se unió el 1 de octubre rezando con niños en el Vaticano.

Fuentes: Omnes, Infovaticana, Vida Nueva, EFE.

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