El Papa León XIV pide ayuda internacional para las víctimas de la riada en Nepal y el Tíbet

Por G.Cotha
Una riada causada por el desprendimiento de un glaciar en la frontera entre Nepal y el Tíbet dejó al menos 750 muertos y más de 3.000 desaparecidos. Tras el Ángelus del 30 de agosto, León XIV pidió oración y ayuda internacional para las víctimas.
Una tragedia en el techo del mundo
La riada se produjo el 26 de agosto en la zona fronteriza entre Nepal y el Tíbet, una región de montaña de difícil acceso. Al romperse parte de un glaciar, una enorme masa de agua, hielo y rocas descendió por los valles y arrasó pueblos, caminos y puentes. Cuando el Papa habló, cuatro días después, las cifras seguían subiendo a medida que los equipos de rescate llegaban a las aldeas aisladas.
Este tipo de catástrofes, que los expertos llaman inundaciones por desbordamiento de lagos glaciares, son cada vez más estudiadas en el Himalaya. Ocurren con poco aviso y en lugares donde la ayuda tarda en llegar, lo que multiplica el número de víctimas.
Lo que dijo el Papa
León XIV rezó el Ángelus en Castel Gandolfo, donde pasaba los últimos días del verano. Al terminar, aseguró sus "oraciones a los afectados por la terrible riada ocurrida en Nepal y el Tíbet". Pidió rezar "por quienes han perdido la vida, por los heridos y desaparecidos, por las familias y los equipos de rescate", y añadió una petición concreta: que "los gestos de solidaridad ayuden a aliviar el sufrimiento y lleven la ayuda necesaria a la población".
En la misma intervención recordó también a Haití, donde pidió el fin de la violencia tras conocerse una matanza en Kenscoff con numerosos muertos y secuestrados. Son dos tragedias muy distintas, una natural y otra causada por el hombre, pero el Papa las unió en una misma oración.
Por qué el Papa habla de catástrofes lejanas
Nepal es un país de mayoría hindú y el Tíbet, de tradición budista. Los católicos son allí una pequeña minoría. Sin embargo, es habitual que el Papa mencione tragedias de cualquier lugar del mundo tras el Ángelus. No lo hace por cortesía diplomática: la doctrina social de la Iglesia enseña que el dolor de cualquier pueblo concierne a todos.
Además, una palabra del Papa tiene efectos prácticos. Moviliza a las Cáritas de cada país, anima a parroquias y diócesis a organizar colectas y da visibilidad a una catástrofe que, por estar lejos, podría pasar desapercibida en los medios occidentales.
La mirada de NOCTAVIA: señales y respuesta cristiana
Cada vez que ocurre una gran catástrofe, hay quien la relaciona con las profecías. En el caso de Garabandal, muchos lectores preguntan si estos sucesos tienen que ver con el Aviso o con el Castigo condicional anunciados en los mensajes de 1961 y 1965.
En NOCTAVIA preferimos ser prudentes. Las propias videntes describieron el Aviso como una experiencia interior que viviría toda la humanidad a la vez, no como un desastre natural concreto. Y la Iglesia no ha reconocido el carácter sobrenatural de Garabandal. Leer cada tragedia como un "castigo" no ayuda a nadie, y menos a las víctimas.
Lo que sí comparten los mensajes de Garabandal y las palabras de León XIV es la respuesta: oración, conversión y caridad concreta. Ante el sufrimiento, la actitud cristiana no es buscar culpables ni fechas, sino ayudar.
Cómo ayudar
Las organizaciones católicas, como Cáritas Internationalis y las Cáritas diocesanas, suelen abrir campañas de emergencia tras catástrofes de esta magnitud. Si quieres colaborar, lo más seguro es hacerlo a través de canales oficiales de tu diócesis o de organizaciones reconocidas, y desconfiar de colectas improvisadas en redes sociales.
Fuente: ACI Prensa.







