El Papa León XIV pide más apoyo a los centros de recuperación con base en la fe

La basílica de San Pedro iluminada al anochecer, vista desde Via della Conciliazione
La basílica de San Pedro iluminada al anochecer, vista desde Via della Conciliazione | Crédito: Imagen ilustrativa

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El 27 de agosto, León XIV recibió en el Vaticano a quienes acompañan a personas con adicciones en América Latina. Su mensaje fue claro: la droga no se combate solo con leyes y fármacos, sino con familias, comunidades y fe.

Qué ocurrió en el Vaticano

La audiencia tuvo lugar en la Sala del Consistorio del Palacio Apostólico. Allí se reunieron los participantes en un encuentro sobre las adicciones en América Latina, promovido por la Pontificia Comisión para América Latina, el organismo de la Santa Sede que sigue de cerca la vida de la Iglesia en ese continente.

No era una reunión simbólica. Entre los asistentes había representantes del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM), de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y de la Pontificia Academia para la Vida. El Papa les dio las gracias de forma expresa, algo que suele reservar para quienes han trabajado durante meses en un proyecto concreto.

Ese proyecto se puso en sus manos durante la audiencia: el Manual de la Pastoral Latinoamericana de Acompañamiento y Prevención de las Adicciones (PLAPA). Según el texto oficial publicado por el Vaticano, el manual nace del diálogo de más de 300 personas que trabajan sobre el terreno en 18 países de América Latina y el Caribe.

Las palabras del Papa: familia antes que castigo

León XIV describió las adicciones como "un fenómeno complejo que pone de manifiesto el fracaso de un mundo deshumanizado". La frase va más allá del consumo de sustancias: apunta a la soledad, a la falta de sentido y a la ruptura de los lazos que sostienen a una persona.

Por eso su respuesta no fue técnica, sino humana. "No hay mejor prevención contra las drogas que una buena familia", afirmó. Es una idea sencilla, pero exigente: coloca la primera línea de defensa en el hogar, mucho antes que en el hospital o en el juzgado.

Un terreno que la Iglesia conoce bien

La implicación de la Iglesia en este campo no es nueva. Durante décadas, parroquias, congregaciones religiosas y asociaciones católicas han sostenido comunidades terapéuticas y centros de acogida en muchos países, incluida España. Su método combina el tratamiento con algo que la medicina sola no siempre ofrece: una comunidad que acompaña y una propuesta de sentido para la vida.

El manual PLAPA intenta ordenar esa experiencia dispersa y convertirla en una pastoral común. Que el Papa lo reciba en persona y pida más apoyo para estos centros es una señal de que la Santa Sede quiere darles más peso, también ante gobiernos y organismos internacionales como la OEA.

La mirada de NOCTAVIA: sacrificio, conversión y esperanza

Quien conoce Garabandal reconocerá un eco en este discurso. El primer mensaje público, leído por las cuatro niñas el 18 de octubre de 1961, pedía: "Hay que hacer muchos sacrificios, mucha penitencia. Tenemos que visitar mucho al Santísimo". No hablaba de drogas, pero sí de lo mismo que hoy describe el Papa: una sociedad que pierde el rumbo cuando se aleja de Dios y de los demás.

La Iglesia no se ha pronunciado sobre el carácter sobrenatural de Garabandal, y en NOCTAVIA lo recordamos siempre. Pero el contenido de aquellos mensajes, la llamada a la conversión, a la oración y a cuidar la familia, coincide con lo que el magisterio repite ante las grandes heridas de nuestro tiempo. La adicción es una de ellas.

Por qué importa

Las adicciones afectan a millones de familias en todo el mundo, y América Latina sufre además la violencia del narcotráfico. El mensaje de León XIV propone mirar a la persona antes que al problema y recuerda que la recuperación, para muchos, empieza cuando alguien les acompaña sin juzgarles. Puedes leer el discurso completo en la fuente oficial enlazada más abajo.

Fuente: Vatican.va.

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